25.10.2018 |

“Una universidad es la forma superior de convivencia culta”

José Ramón Ayllón, filósofo español, destacado escritor y conferencista en temas educativos, visitó la Universidad de Montevideo en el trimestre agosto-octubre

Este invitado de lujo, que es parte del cuerpo académico de la Universidad de Navarra (institución hermana de la Universidad de Montevideo), mantuvo una agenda cargada de actividades de formación clave para alumnos de grado, posgrado, profesores y miembros de la comunidad universitaria en general. Dictó clases de Antropología, Ética y Teología en la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía (FCEE), llevó adelante la exposición filosófica “Nuestro mundo y las ideologías” en la Escuela de Negocios de la UM (IEEM) y llevó adelante un seminario titulado “Ideas y educación en el mundo contemporáneo” en el Diploma en Docencia Universitaria (DDU), dirigido a actuales y futuros docentes de la UM. Durante este seminario en particular, el docente español expuso sobre el mundo de las ideologías, disertó sobre las claves de la educación y habló sobre el ateísmo en el contexto actual.

Además, estuvo a cargo de un curso de Antropología para profesores de la UM sobre la familia y el sentido del dolor, y participó de un libro forum en el club de lectura de la Biblioteca Universitaria, que tuvo como tema uno de sus libros: “Sophie Scholl contra Hitler”.

En la siguiente entrevista, Ayllón cuenta su experiencia como escritor y como profesor en la UM:

¿Cuál es el principal objetivo que busca con las novelas que escribe?*

Creo que todo escritor tiene la responsabilidad de enriquecer de forma amena a los lectores. Es lo que nos enseñan todos los grandes: Homero y Séneca, Shakespeare y Cervantes, Dickens y Borge... Quienes estamos “muy por debajo” también podemos proponernos esa meta, y más en esta época antihumanista, donde ciertos creadores tienen una pésima opinión de la especie humana, hasta el punto de decidir con prepotencia quiénes no deben nacer y quiénes sobran. Corren tiempos muy bravos, nadie lo duda. En mis novelas me refiero a un tipo de vida donde las relaciones fundamentales (en la familia, en la escuela) resultan atractivas y enriquecedoras. Me dirijo al público más receptivo y agradecido: los jóvenes.

En su ensayo “Diez claves de la educación” se ofrecen diez soluciones prácticas para padres y profesores, incluso para los propios jóvenes. ¿Cómo llegó a esas claves?*

El libro nació de una conferencia que repito a menudo en España y América. Las claves están tomadas de una larga experiencia docente, contrastada con colegas, alumnos, padres de alumnos y libros especializados. Se trata de cuestiones tan básicas como la condición humana, la familia, los sentimientos, la autoridad, el trabajo esforzado, la conciencia moral, el arte de escuchar, la gestión del placer, el sentido común y el buen humor. No solo pensé en lectores adultos. Mi pretensión era lograr un libro que cualquier madre preocupada o profesor desanimado pudieran ofrecer a un hijo o un alumno, con esta serena propuesta: “Creo que esto es educar, y esto es lo que me gustaría hacer por ti”. También he pretendido un libro sencillo y ameno, dentro de lo posible. Para lectores que tienen poco tiempo y buscan soluciones prácticas.

Luego de estos tres meses dictando clases en la UM: ¿Qué impresión se lleva de la universidad?

La primera sorpresa que me llevé al llegar a la UM fue que sus sedes están ubicadas en casas normales, como si fuera una gran familia numerosa. Eso me sorprendió, porque estoy acostumbrado a moverme en universidades con campus y edificios grandes. Luego, terminas viendo que algo así tiene sus ventajas. Le da un aire muy universitario. Una universidad tiene que ser un ámbito donde la convivencia sea muy estrecha, y esto lo favorece. Una universidad es la forma superior de convivencia culta, pero para que haya convivencia culta la personas tienen que convivir estrechamente. No convivir solo en una cantina, sino también en los pasillos y en las clases. Pude ver que en la UM se trabaja mucho. Siempre me encuentro gente trabajando y cada uno en su sitio, en sus respectivas oficinas, despachos, ventanillas o salones. Eso facilita el hecho de encontrar a las personas en donde se suponen que deben estar. Eso es importante ya que uno, como profesor, tiene que consultar muchas cosas a sus colegas o pedir ayuda.

En relación a los alumnos... ¿cómo fue dar clases aquí?

Me sorprendió mucho la educación de los alumnos. Es muy cómodo dar clases en la UM porque los alumnos están en su sitio, no traspasan las líneas que no deben traspasar y son muy educados. Responden bien a lo que les pide el profesor y son cordiales. Mis exámenes son escritos y no sabía cómo iban a responder, y me he encontrado con un nivel muy parecido al que yo conozco en la Universidad de Navarra (España). Me ha sorprendido lo bien que escriben el castellano los alumnos de esta universidad. Creo que la forma de escribir de los alumnos uruguayos está por encima de la media española.

Usted trabajó varios años en la Universidad de Navarra, ¿cómo ve a la UM comparada con Navarra?

Todavía queda un poco de camino para andar, pero eso se puede superar con creatividad como la que hay en la UM. Con su campus, Navarra marca bastante la diferencia. Creo que sería un sueño estupendo que la UM tenga aquí un campus amplio, generoso. Pienso que, en lo esencial, coincide con la Universidad de Navarra, en el espíritu. Eso es lo más difícil. La universidad no la hacen las mesas, ni las sillas, ni los edificios, la hace un espíritu y una concepción de lo que es el ser humano y el trabajo.

*Preguntas realizadas en el Quincenario “Entre Todos” (ejemplar N° 435) del Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo.

Ayllón es Licenciado en Filosofía y Letras (Universidad de Oviedo), Especialista Universitario en Bioética (Universidad de Valladolid), Profesor de Antropología filosófica en la Universidad de Navarra y fue Profesor de Filosofía y Literatura en Secundaria (1978-1995). Algunas de sus obras más destacadas son: “Diez claves de la educación”, “Esa empresa llamada familia”, “10 ateos cambian de autobús”, “El hombre que fue Chesterton”, “Sophie Scholl contra Hitler” y “El sentido del dolor”.