29.03.2019 |

La UM dio inicio al año académico 2019

Autoridades, profesores y personal de la Universidad de Montevideo se congregaron en la sede central para celebrar el Acto de apertura

En la tarde del 28 de marzo se celebró el Acto de apertura del curso académico 2019 en la sede central de la Universidad de Montevideo (UM). A este evento asistieron profesores de todas las carreras, personal académico y no académico y autoridades de la institución.

El acto comenzó con las palabras del secretario académico Dr. Enrique Etchevarren, cuyo discurso se centró en el valor del trabajo bien hecho y en la esperanza como una virtud base de la UM para contribuir con un Uruguay mejor: “La esperanza es un ancla firme para ir en busca de lo que todavía no se ve. La esperanza toma cuenta de la realidad y busca transformarla. No se desanima ante las dificultades; sabe que, para lograr los objetivos, se necesita audacia y también trabajo constante y esforzado. La esperanza lleva a reconocer la necesidad de trabajar juntos para llegar al objetivo”.

En su afirmación, el secretario académico vinculó dicha virtud con la búsqueda de la verdad, y el rol de la interdisciplinariedad: “Parte esencial de la esperanza que animaba a los fundadores de la Universidad, fue que sus profesores y estudiantes tuvieran una perspectiva generosa a la hora de buscar la verdad y generar conocimiento. Un conocimiento que tomara en cuenta la complejidad y la riqueza de la realidad, a fin de comprenderla en toda su dimensión. Por ello pensaron siempre en un modelo interdisciplinario con materias compartidas por diferentes áreas del conocimiento”.

Y continuó: “El modelo de la UM es, por lo tanto, fundacionalmente interdisciplinario. Es obvio que no estoy hablando contra la especialización propia de cada disciplina, porque solo profundizando en los temas se puede tener cuenta cabal de ellos. Pero la especialización propia de todo conocimiento parece reclamar en una universidad una mirada más amplia y comprehensiva para asegurar su rumbo, para elegir sus caminos, para mantener en el centro la preocupación por la persona en su integridad, en el sitial que le corresponde, en el lugar que reclama su dignidad de ser humano”.

A continuación del discurso de Etchevarren, se proyectaron dos videos institucionales creados en 2018 e inicios de 2019, uno sobre la Biblioteca universitaria y el otro sobre la nueva Licenciatura en Ciencia de Datos para Negocios, que exploran la necesidad de interdisciplinariedad de la UM desde sus inicios.

A estas presentaciones audiovisuales le siguió la lección inaugural del orador invitado Prof. Francisco O´Reilly, director del Departamento de Filosofía de la Universidad de Montevideo. Su discurso se tituló “Hombre soy, y nada de lo humano me es ajeno. El desafío de la enseñanza universitaria”, que se centró en la importancia de encaminar el pensamiento y ejercicio filosófico en las diferentes disciplinas, para que actúe, una vez más, como la herramienta clave para cultivar una educación preocupada por las cosas esenciales.

O´Reilly expresó: «[…] la ausencia del discurso filosófico claro en la esfera pública … hace que las personas no tengan capacidad de distinguir lo que tiene sentido de lo que no tiene sentido en el discurso… ‘Hombre soy, y nada de lo humano me es ajeno’… lo que implica esta expresión es que como humanos tenemos la capacidad de comprender al otro, de entender los sentimientos, deseos o intereses de mi prójimo. Nada de lo humano me es ajeno. Pero ¿es suficiente con ser humano para saber qué siente el otro? ¿Lo sabemos tan solo por ser humano? ¿Tiene esto algo que ver con la enseñanza universitaria? Absolutamente. La universidad forma profesionalmente, pero esencialmente la universidad forma personas, las cuales deben ser capaces de adquirir una independencia de espíritu clara. Eso implica la capacidad de “conocerse a sí mismos”».

Al culminar la lección magistral, el rector de la UM Dr. Juan Manuel Gutiérrez Carrau cerró el Acto reflexionando sobre los cambios drásticos a nivel social y laboral que ha traído la tecnología, más precisamente la evolución de la Inteligencia Artificial y las formas en las que distinguidas instituciones educativas a nivel mundial han reaccionado a la robotización y oferta laboral.

El rector afirmó la responsabilidad que tiene la UM en la formación de jóvenes universitarios: «La UM está para formar personas, personas íntegras, personas con valores, con virtudes, que incidan en el medio en el que les toca desempeñarse, que influyan positivamente. Ese tipo de personas son las más necesarias, las más requeridas en los equipos de trabajo de hoy. Personas con virtudes humanas. Esas virtudes de siempre, que la moda actual denomina “habilidades blandas”, como lo son la responsabilidad, la actitud firme ante los desafíos, la resiliencia, la empatía, el trabajo en equipo, la preocupación por los demás, el respeto, la adaptación a los cambios, la creatividad, y hasta el buen humor. En definitiva, la UM está para formar personas, personas de bien, que pasen por esta vida haciendo el bien”.